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  • ​Nicolás de Piérola 187 Barranco, Lima - Perú.
  • Historia del colegio San Luis

    El colegio San Luis fue fundado el 6 de febrero de 1923 por los hermanos Plácido Luis, Bruno Andrés y Enrique Luis. La primera sede del colegio se ubicó en una casa alquilada, propiedad de la familia Pazos Varela, situada en la calle Ermita, conocida como “Bajada de los Baños”. Pasaron algunos años para contar con un edificio propio; para lograr el propósito, se iniciaron los primeros planes, permisos y comunicaciones con la máxima autoridad de la Congregación en el mundo, quien en ese entonces era el Rvdo. Hno. Diógenes, Superior General. Él acepta la solicitud de los hermanos del Perú y escribe una carta explicando el procedimiento de pago del terreno y los trabajos de construcción del local. En estas circunstancias, se recibe asesoría de un recordado colaborador, el Dr. Manuel A. Ramírez Barinaga, abogado de profesión y cuyo nombre, años después, se le confía a la obra de San Juan de Miraflores

    El 25 de marzo de 1926, día de la Anunciación de María, se dio por terminada la construcción del nuevo colegio. Una novedad en la enseñanza la constituyó el establecimiento del primer año de Instrucción Media, coincidiendo con el traslado del colegio desde la calle de la Ermita, a la avenida Nicolás de Piérola 187. Ese año se produjo un nuevo incremento de estudiantes, llegando a un total de 266, de los cuales 29 correspondían a primero de media. En la actualidad, el colegio San Luis cuenta con los niveles de Inicial 4 y 5 años, primaria y secundaria. Se atiende aproximadamente a 920 niñas, niños y adolescentes. Hoy, la Dirección está al frente del Hno. Juan M. García López, quien acompañado con la comunidad educativa sanluisina, continúan el reto, con dedicación y entusiasmo, de forjar las nuevas generaciones a ejemplo de sus ilustres predecesores.

    Son ya 95 años de fidelidad al carisma de nuestro fundador, el Padre Champagnat, y cerca de 90 promociones egresadas de estudiantes que siguen formándose para ser buenos cristianos y virtuosos ciudadanos, enrumbándonos al centenario con el propósito firme del inicio de nuestra historia, de evangelizar a través de la educación.

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